Las Runas: Magia y Escritura

Las runas son sin duda uno de los aspectos más conocidos de la cultura germánica pero poca gente llega a entender qué son realmente. A nivel popular son vistas como un simple sistema de escritura, de hecho a nivel académico se incide mucho en este aspecto, tratando de negarle cualquier otra consideración mágica o sagrada, reduciéndolas sólo a una cuestión utilitaria. Esto no es así en ningún sistema de escritura de ninguna cultura, todos los sistemas de escritura tienen su origen en símbolos mucho más antiguos que ya tenían un significado mágico o religioso antes de ser empleados como signos para la escritura. La escritura en sí misma era considerada algo sagrado en la más remota Antigüedad y sólo las clases sacerdotales sabían escribir. La escritura es algo tan importante para la humanidad, que su aparición marca el inicio de lo que conocemos como Historia, llamando al periodo mucho más largo en el que la escritura no existía como Prehistoria, catalogación que debería ser revisada. Hoy en día, además de como sistema de escritura, a nivel popular hay un tímido conocimiento sobre las runas como un sistema adivinatorio, pero poco más.

futhark círculo 2

Origen de la Escritura

Para entender mejor qué son las runas debemos explicar cómo surgen y evolucionan los sistemas de escritura. Esta evolución no es la misma en todas partes, no se trata de etapas que obligatoriamente tengan que darse en todos sitios, de hecho hay sistemas de escritura modernos, como el chino u otros sistemas asiáticos, que siguen siendo ideográficos, como hace miles de años. También se suele decir que la escritura va ligada a la aparición del Estado porque sin escritura no puede haber control fiscal, pero tenemos por ejemplo el caso de los incas, que no desarrollaron escritura sino un sistema nemotécnico mediante nudos en cuerdas, conocido como quipu, y es evidente que los incas tenían, no sólo un Estado, sino un Imperio. Por lo tanto no hay una regla exacta sobre la comunicación humana.

Sin embargo el desarrollo de la escritura en las civilizaciones del Próximo Oriente y de Europa fue más o menos similar. Desde que el ser humano puede considerarse como tal se ha caracterizado por comunicarse con otros humanos. Probablemente la forma más primitiva de lenguaje fueron los gestos, después la imitación de los sonidos de la naturaleza y finalmente el lenguaje hablado. Pero en seguida, el ser humano trató también de expresarse mediante insignias, dibujos, códigos de colores… y nace así el arte. Con el arte, además, se podían representar cosas abstractas más allá del significado aparente del dibujo o la escultura. Aparecen así los símbolos, la mayoría de los cuales eran conocidos por toda la comunidad de una forma superficial, siendo los chamanes los que conocían su significado más profundo y esotérico. Algunos de estos símbolos eran muy comunes, como representaciones de animales, del Sol, de la Tierra… otros más específicos de cada grupo, otros conocidos sólo por una élite y finalmente cada tribu o cada pueblo acabaron por diseñar un sistema de signos ininteligible por otros grupos. Incluso dentro del propio grupo, ciertos símbolos serían conocidos sólo por unos pocos (por ejemplo un símbolo de la hermandad de cazadores, símbolos sagrados que sólo conocían los hechiceros, símbolos con los que un grupo podía comunicarse de manera críptica…).

Algunos de estos símbolos comenzaron a usarse de manera más o menos popular, simplificándose. Por ejemplo la rueda solar podría significar al propio Sol, pero también conceptos como “luz”, “cielo” o “día”, incluso “año”, pues representaba un ciclo de las estaciones. Era un sistema de comunicación parecido al que hoy resulta con las señales de tráfico, pero además de estos símbolos conocidos por todos, existían otros símbolos conocidos solo por una élite, símbolos secretos. La palabra runa significa precisamente eso, “misterio” o “secreto”, como ahora explicaré.

indalo

Sería prácticamente imposible saber cómo eran los códigos de comunicación de la Prehistoria actualmente, ya que probablemente estos se representaran en madera, en arcilla o en superficies que no han perdurado. Los únicos símbolos antiguos que conocemos son aquellos lo suficientemente importantes como para ser dibujados en piedra o grabados, lo suficientemente sagrados como para que quienes los hicieron quisieran que perdurasen en el tiempo. Pero sin lugar a dudas había más símbolos mucho más “mundanos” que no nos han llegado.

mujer prehistoria

Con el tiempo estos símbolos se fueron simplificando de cara a poder reproducirse más fácilmente. Por ejemplo en Sumer un triángulo representaba la vagina de una mujer y, genéricamente, significaba “mujer”. El dibujo de tres montañas, para aquella civilización que vivía en un valle, además del concepto de “montañas” significaba “extranjero”, pues los pueblos que habitaban en las montañas o más allá de ellas, que marcaban el límite de su país, eran pueblos extranjeros. Combinando estos símbolos, el de “mujer” y el de “extranjero”, nos resultaba “mujer de las montañas” o “mujer extranjera”, que realmente quería decir “esclava”, ya que este signo aparece en tablillas de arcilla junto a un numeral, probablemente indicando el número de esclavas que había en esa ciudad, por contraposición al de mujeres libres, pues aparece en la misma tablilla el triángulo que representa el pubis de una mujer con un numeral diferente. Estos símbolos se conocen como ideogramas, representan una idea y son la forma más primitiva de escritura que se conoce. Con el tiempo se utilizaron tanto para representar la idea en sí, como para representar el sonido de la palabra, pues la mayoría de las palabras en estos idiomas antiguos eran monosílabas o como mucho tenían dos o tres sílabas, salvo excepciones.

Si hablamos de culturas como la sumeria o la egipcia, con abundante literatura, podemos entender qué significaban estos símbolos primitivos, sobre todo comparándolos con la escritura jeroglífica o cuneiforme hacia la que evolucionan. Pero si hablamos de las antiguas culturas europeas, cuya literatura oral prácticamente se ha perdido, interpretar estos símbolos se nos hace mucho más complicado. Baste poner un ejemplo, los egipcios llamaban a su país Kemet, literalmente “tierra negra”, refiriéndose a que era una tierra fértil, el valle del Nilo, en contraposición con Desheret, “tierra roja”, el desierto, que también usaban como sinónimo de extranjero. Si no conociésemos la cultura egipcia tanto como la conocemos, sino se hubiesen descifrado sus jeroglíficos y simplemente vemos en símbolo de “tierra negra”, incluso aunque lográsemos interpretar que significa “tierra negra” ¿podríamos llegar a la conclusión de que se estaban refiriendo a su propio país? Es poco probable.

símbolo kemet

Kemet en jeroglíficos

A partir de esta escritura ideográfica, formada por pictogramas, se llega a otro nivel de escritura, la jeroglífica. Un glifo (del griego glýfō, “esculpir”, “tallar”) es un signo grabado y por extensión, uno escrito o pintado. Cualquier símbolo prehistórico que se nos ocurra, antes de la aparición de la escritura, es un glifo. Cuando una casta sacerdotal egipcia desarrolla la escritura con este sistema de símbolos sagrados lo denomina medw necher (“las palabras del dios”) refiriéndose al dios egipcio que se considera inventor de la escritura y patrón de los escribas y las letras, Djehuthy, conocido por los griegos como Thot. Los griegos llamaron a este sistema “señales sagradas”, hieros (sagrado) y glifos (cincelar, grabar), hieroglyphikós, de donde procede la palabra actual “jeroglíficos”.

Thot

Al igual que pueblos como los chinos siguen manteniendo hasta día de hoy el sistema ideográfico primitivo, otros pueblos como los mayas no desarrollaron el sistema más allá de los jeroglíficos, considerando que era demasiado sagrado para ser algo conocido por el común de los mortales. El sistema jeroglífico egipcio combina los ideogramas con símbolos silábicos e incluso fonéticos. Un mismo símbolo puede significar una cosa u otra según el contexto y según la posición en la que esté situado. Por ejemplo el disco solar puede significar el sonido ra o al propio dios solar Ra. Otros pueblos popularizaron más su sistema de escritura e inventaron los silabarios. Por ejemplo los iberos tenían un silabario, no una escritura fonética. El siguiente paso fue asociar un símbolo con un fonema, siendo al parecer los fenicios los primeros que lo hicieron y posteriormente los griegos. Incluso el alfabeto griego tiene un significado esotérico y simbólico en cada una de sus letras, más allá de su significado fonético. Fueron los romanos, mucho más pragmáticos, los que redujeron la escritura a un valor puramente utilitario. Esa versión simplificada de la escritura, resultado de una evolución de miles de años, es la que tenemos en el mundo occidental, pero no es la única, ni ha sido siempre así… y desde luego existían y existen muchos más símbolos antiguos que aquellos que han sido empleados en la escritura fonética.

alfabeto griego

Alfabeto griego

Origen de los Números

El proceso evolutivo que llevó a la humanidad desde símbolos ancestrales hasta la escritura fonética fue un proceso de simplificación. A nivel popular se conoce la escritura fonética, incluso esta, en otras épocas, era reservada para la clase alta de la sociedad; pero sólo unos cuantos conocían el significado real de determinados símbolos. Algo similar sucedió con los sistemas numéricos, aún más antiguos que los sistemas de escritura. Las matemáticas son el lenguaje más puro que existe, para muchos es la lengua de los dioses. Tal vez el sistema binario sea el más primitivo de comunicación, “sí/no”, “luz/oscuridad”, “día/noche”, “hombre/mujer”… se presenta matemáticamente como 0 y 1. No es casual que este sistema sea el que se emplea en el lenguaje informático para programar un ordenador, es el más simple: pasa corriente o no pasa.

El cerebro humano sólo reconoce a simple vista la unidad, la dualidad o la multitud. De hecho en las lenguas más antiguas existen tres números: singular, dual y plural. Dicho de otra forma: uno, dos o muchos. El dicho popular de que “tres es multitud” no puede ser más real. Esto quiere decir que para contar cualquier cantidad superior a tres, el ser humano necesitaba la abstracción. Los diferentes sistemas aritméticos que conocemos se basan en la forma en la que tenemos los humanos de contar: tenemos diez dedos en las manos (sistema decimal), tenemos doce falanges (el sistema duodecimal que tenían algunos pueblos, por ejemplo los vascos), tenemos veinte dedos entre manos y pies (el sistema de base veinte) y así se puede combinar de muchas formas, creando múltiples sistemas. Posteriormente el ser humano descubrió que la naturaleza está formada por patrones matemáticos y que las figuras están compuestas por números, descubriendo la geometría.

¿Un triángulo, un círculo, un rectángulo… son sólo figuras que se usan para fines utilitarios o tenían un significado mayor? Evidentemente sabemos que existe una geometría sagrada reflejada en construcciones modernas como catedrales y también en los templos antiguos. Sabemos que los emplazamientos sagrados siguen patrones matemáticos, que desde luego no estaban puestos al azar en un sitio, que concuerdan con constelaciones, estrellas, planetas, con la posición del Sol… nuestros antepasados sabían todo esto. Para algunas escuelas, como los pitagóricos, el número es el principio de todo y tenemos ejemplos de esto en la gematría o en la cábala hebrea, que es de origen pitagórico. ¿Son los números simples representaciones de una cantidad del mismo modo que las letras representan un sonido? A nivel popular sí, pero a niveles más avanzados, es evidente que tienen un valor esotérico. Lo mismo ocurre con los signos que se usan en los sistemas de escritura, entre ellos, las runas.

Pitágoras

Pitágoras de Samos

Los símbolos que se usan como números, las cifras, no son el número en sí, sino la representación de la cantidad en cuestión. La Unidad es un concepto abstracto, que representamos con este símbolo: 1. Un conjunto vacío también es un concepto abstracto, que representamos con este otro: 0. Esto sucede así en nuestro sistema actual y sucedía igual en los sistemas del pasado. Las cifras pueden combinarse entre sí para representar otros números. Sería una simpleza decir que sólo existen diez números, dado que sólo tenemos diez cifras. Sabemos que con la combinación de estas cifras se puede representar cualquier número. Así mismo, sabemos que existen números que no se pueden representar con estas cifras y que de intentarlo nos da una sucesión de decimales que nunca termina: el infinito (∞), el número áureo (Φ), el número pi (π)… sabemos incluso que hay números irracionales que podemos representar, podemos incluso hacer operaciones con ellos… pero no podemos entender racionalmente. Sabemos que un mismo número se puede representar de diferentes formas, por ejemplo ½ se puede representar como 50% o como 2/4, 4/8, 8/16… incluso hay números que se pueden representar con figuras geométricas. Si tenemos esto claro respecto a los números ¿por qué esa obsesión con reducir las runas al futhark histórico?

Los primeros sistemas para representar números surgieron imitando la manera en la que las personas contaban. Por ejemplo, los pastores etruscos grababan muescas en su cayado para contar el ganado. Al hacer la quinta muesca, la hacían oblicua, imitando el pulgar de la mano humana: | | | | /. Contaban con los dedos y eso es lo que dibujaban, al simplificarse, el cinco empezó a ser representado así: V. Al llegar a diez, para diferenciarse del cinco, ponían dos veces el símbolo del cinco, formando una cruz: X. De este sistema derivan los números romanos. Que el cinco y el diez romano sean iguales que las letras V y X no quiere decir que signifiquen lo mismo y de hecho, no es que cogieran las letras para representar números… sino que cogieron un símbolo mucho más antiguo para representar a las letras. Lo mismo sucede con las runas, por eso una misma runa, en diferentes momentos y lugares, puede representar una letra diferente, pero su significado anterior es mucho más profundo que un simple fonema.

pentagrama

El Pentagrama, símbolo de la Escuela Pitagórica

¿Qué son las Runas?

Como hemos dicho antes, los símbolos rúnicos que hoy utilizamos no son las runas en sí, sino su representación (del mismo modo que las cifras no son el número en sí, sino su representación, o que una bandera no es el país en sí, sino su representación, etcétera). Pero entonces ¿qué son las runas? Sin adentrarme mucho en este tema, pues hay gran cantidad de libros para quien quiera hacerlo pueda profundizar, diré que las runas en la tradición germánica son corrientes energéticas, anteriores a la creación manifestada y que ya estaban presentes en el vacío primordial (Ginnungagap). Son las energías mágicas preexistentes a la creación. El Ginnungagap es un vacío con carga mágica y a partir de esas energías secretas o misteriosas, se forma Ymir (“el rugidor”, que representa la vibración primaria) y tras la muerte de Ymir los dioses crean los Nueve Mundos, la creación manifestada.

Odín, Vili y Vé matando a Ymir

En tiempos ancestrales los hechiceros descubrieron tras llevar a cabo viajes interiores, en un estado alterado de conciencia que conocemos como trance, estas energías secretas con las que se puede tallar, es decir, crear. La palabra runa significa eso, “secreto”, “misterio”, “enigma”. El equivalente en latín sería arcano por lo que decir símbolos rúnicos es lo mismo que decir símbolos arcanos. La palabra arcano es mucho más conocida en la magia, probablemente por la influencia del tarot, pero runa significa lo mismo. Estos hechiceros crearon sigilos para representar estas energías, estos símbolos es lo que hoy conocemos como runas por metonimia pero realmente la runa no es el símbolo, sino aquello que el símbolo representa, no me canso de recalcarlo. El mito de cómo Odín descubre las runas mediante el auto-sacrificio, entregado a sí mismo (es decir, en un trance chamánico), representa el hecho de cómo los hechiceros antiguos descubrieron la existencia de las runas. Odín representa el arquetipo de Mago, es el maestro del éxtasis divino, el dios de la trascendencia misma, de lo oculto, de lo esotérico, por eso es el Maestro de las Runas.

Odín consiguiendo las runas

La religión más primitiva de la Edad de Piedra, el seiðr, se basaba en el conocimiento de estas corrientes energéticas dinámicas y su uso en la magia. Las runas han existido antes que los seres humanos y antes que todos los seres vivos, son por decirlo así como los ladrillos con los que todo está construido. La runa hagal que es la “runa maestra” representa la partícula de la creación y todas las runas están contenidas en ella. Es un patrón hexagonal y todo lo que existe en la naturaleza está formado por patrones hexagonales. No me extenderé más en este tema, para los interesados en profundizar recomiendo La Magia de las Runas de Edred Thorsson o, si se quiere un libro más accesible para comenzar, Stadhagaldr de David Wolfheart, aparte de la fuente directa, el propio Völuspá.

Algunos de estos símbolos rúnicos fueron utilizados para crear un sistema de escritura, naciendo así los diferentes futharks que conocemos, tales como el viejo, el joven o el anglosajón. Sin embargo otros muchos símbolos rúnicos no se utilizaron para la escritura fonética, son jeroglíficos (símbolos sagrados). Los humanos, incluso los más iniciados en la alta magia, sólo conocemos una pequeña parte de esas energías rúnicas o misteriosas pero ¿cuánto habrá que no conocemos? ¿Cuántas runas conocían nuestros antepasados y no nos han llegado?

Runas y Adivinación

Como vemos las runas son alguno mucho más profundo que un simple sistema de adivinación. Los antiguos germanos, como el resto de pueblos europeos, tenían diferentes sistemas de adivinación: escuchar el relincho de los caballos, observar las entrañas de los animales, el vuelo de las aves, el crepitar del fuego… uno de esos sistemas consistía en grabar las runas en tablas de madera, piedras, huesos… y arrojarlas sobre un trozo de tela. Lo que hoy conocemos como una tirada de runas. No sabemos exactamente cómo eran estas tiradas de runas y en la actualidad hay multitud de sistemas, diseñados por ocultistas o por estudiosos de la magia, que se han basado en las tradiciones herméticas y en otros sistemas adivinatorios. ¿Cómo lo hacían exactamente nuestros antepasados? No lo sabemos, pero lo que sí sabemos, porque así lo dejan claro las fuentes, es que lo hacían. Tácito lo cuenta así en su Germania:

Ningún pueblo practica el arte de la adivinación y de los augurios de una forma más diligente. El procedimiento es simple. Se corta una rama de un árbol que tenga frutos y se hace pedazos. Se practican ciertas marcas sobre los pedazos, para poder distinguirlos, y se arrojan a la buena de dios sobre un paño blanco. Sobre cuestiones públicas el sacerdote de cada estado es articular, si se tratara de cuestiones privadas el padre de familia, invoca a los dioses y mirando al cielo recoge tres de los pedazos en los que lee los designios de acuerdo con las marcas previamente impresas en ellos.

Queda de manifiesto que las runas ni eran, ni son, un simple sistema de escritura y que tienen un significado mágico mucho más profundo. Además nos da una pista sobre la tirada triple, una de las más comunes en la adivinación rúnica. Los sistemas actuales, como digo, son una elaboración moderna, pero sin lugar a dudas entroncan con la tradición rúnica ancestral y son una muestra de que nuestra religión ha seguido viva a lo largo de los siglos y evolucionando.

¿Runas Ibéricas?

Si entendemos las runas como lo que realmente son, símbolos arcanos, algunos de los cuales fueron empleados para crear un sistema de escritura; tendremos una visión más general sobre ellas que aquellos que las limitan a la escritura germánica. Muchos historiadores, excesivamente academicistas caen en el vicio de entender las clasificaciones que hacemos para “ordenar” la Historia como si fuesen compartimentos estancos. Es evidente que esto no es así, que las periodizaciones y las etiquetas que utilizamos para catalogar algo son simplemente un instrumento orientativo, no una cosa rígida e inflexible. A veces muchos historiadores se pierden en un debate semántico estéril para definir una cosa, debates interminables sobre si tal tribu era celta o era germana, sobre si tal país, en tal momento, era una monarquía autoritaria o una monarquía absoluta, sobre si una iglesia es románica o ya se la puede considerar gótica porque presenta elementos de ambos estilos, etcétera. Muchas veces sin percatarse de que esas etiquetas y diferenciaciones son una cosa moderna que hacemos los historiadores para más o menos entendernos y saber de lo que estamos hablando, no una división real que usaran en la época. Nadie se levantó el 12 de octubre de 1492 diciendo: “¡anda, Cristóbal Colón ha descubierto un nuevo continente, ayer me acosté como un hombre del Medievo y esta mañana soy renacentista!”.

Debido a este vicio en el que muchas veces se cae, quizás porque se intenta aplicar a la Historia un método de trabajo más propio de las Ciencias Naturales (en Biología un mamífero es un mamífero y no es un ave, no hay duda ninguna, pero en la Historia las cosas no funcionan así) fruto de un complejo que nace en el siglo XIX con el positivismo y con la idea de hacer una Historia científica; hablar de runas ibéricas es para muchos una “herejía” y ponen el grito en el cielo tan sólo por escuchar la palabra runa si hablamos de los íberos.

Cuando hablamos de celtas, germanos, iberos… estamos empleando palabras que usaban para denominar a estos pueblos los historiadores griegos y romanos, de acuerdo a su percepción de las cosas. La mayoría de estas etiquetas son muy arbitrarias, basadas en la lengua o en ciertos rasgos comunes a ojos de los extranjeros, pero no debemos olvidar que nuestros antepasados tenían una conciencia tribal de sí mismos y que nunca emplearon estas palabras para definirse. La palabra celta procede del griego keltoi, los celtas no se llamaban a sí mismos “celtas”. Así mismo, la palabra germano procede de germani, “vecinos”, en la lengua gala, y así fue como llamó Julio César a las tribus de otro lado del Rin, separando la Galia de Germania, cuando la realidad es que la frontera entre estas dos culturas era mucho más difusa. En su ensayo “Celtas y Germanos”, Stephen McNallen explica esta cuestión de manera mucho más clara. Pero baste decir que se trata de expresiones culturales, no de fronteras claramente definidas y en todo caso de pueblos con un origen común, no podemos hablar de ellos como si fueran razas del Señor de los Anillos.

En este sentido, las similitudes entre pueblos europeos en materia religiosa, cultural, artística… son muy grandes a pesar de esa obsesión por establecer diferencias claramente marcadas para poder estudiarlos. Poniendo el ejemplo de antes, en Biología está muy claro si un animal es un mamífero o un ave, si es vertebrado o invertebrado… pero en Historia no está tan claro si una tribu es celta, germánica o ibérica y es absurdo obcecarse en un debate terminológico. Los símbolos de la escritura ibérica y celtibérica, al igual que la escritura tartésica, guardan una enorme similitud con otros símbolos, como las runas germanas. Entre una estela ibérica y una estela de la Era Vikinga en Suecia apenas hay diferencia aparente.

estela ibérica de Santa Perpetua

Estela ibérica de Santa Perpetua (Barcelona)

Esto quiere decir que, con casi total seguridad, se trata de símbolos muy antiguos comunes a todos los pueblos europeos que fueron evolucionando y adquiriendo un significado diferente según la tribu y según la época. En el mismo caso de las runas germánicas, una misma runa se representa de diferentes formas según la época y una misma runa puede significar fonemas distintos según el lugar. Antes de la fijación de los distintos futharks tal y como los conocemos, los símbolos fueron evolucionando y adaptándose a las necesidades de cada lugar y a las diferentes lenguas que se iban formando. Apenas nos han llegado restos de la escritura ibérica e incluso estos son de época tardía. Se suele decir que los iberos empezaron a utilizar la escritura por influencia fenicia, griega y romana, pero en mi opinión no está tan claro que fuese así y más bien esta creencia es fruto de la tendencia a minusvalorar el legado indígena de la Península Ibérica frente a civilizaciones avanzadas, cuando los estudios más recientes demuestran que muchas culturas prehistóricas ibéricas estaban más desarrolladas que las de Oriente. Sea como fuere, que conservemos pocos rastros de la escritura ibérica no quiere decir que los iberos no empleasen esos símbolos (y otros muchos que no conocemos) desde mucho tiempo atrás y con finalidad mágica, del mismo modo que el resto de pueblos europeos.

ritual ibero

Entonces ¿por qué no podemos hablar de runas ibéricas? La objeción que se suele dar por parte de muchos es que la palabra runa es germánica y los iberos no la usaron. No conocemos la lengua ibérica, no sabemos qué palabra usaron ellos para denominar a sus signos, pero sin duda emplearían alguna ¿por qué podemos decir alfabeto ibérico, cuando la palabra alfabeto es griega (al igual que futhark se forma por las primeras runas de este: F-U-TH-A-R-K; alfabeto se forma por las primeras letras de este: alpha y beta) y los iberos tampoco hablaban griego? ¿Por qué si hablamos de Egipto podemos usar el término griego jeroglífico sin problema cuando los propios egipcios tenían uno propio, que además conocemos, para sus signos de escritura? Parece que emplear términos grecolatinos está bien visto y términos germánicos no, aunque signifiquen lo mismo.

alfabeto ibérico septentrional

Con independencia de si les llamamos runas ibéricas, arcanos ibéricos o con cualquier otro nombre, lo que parece claro es que los iberos tenían símbolos sagrados, símbolos que empleaban con propósitos mágicos, símbolos que son comunes a los del resto de pueblos europeos de la Antigüedad, aunque el significado pudiese variar tanto a nivel mágico como fonético. Con algunos de esos símbolos elaboraron un sistema de escritura, igual que los germanos o igual que los propios griegos. Además de los símbolos usados en su sistema de escritura, los iberos tenían más símbolos, usados para la magia y con un significado esotérico.

rueda solar ibérica

Los vascones eran una tribu ibérica con enorme influencia céltica (un caso claro de que la frontera entre ambas no estaba tan clara), el euskera es el último vestigio de la lengua ibérica y sabemos que en la antigua religión vascuence las sacerdotisas de Mari, las sorginak (la palabra sorgina significa “echadora de suertes” o “creadora”, una función muy similar a una seiðkona nórdica) practicaban la adivinación, que existía la figura del azti, un sacerdote similar a un druida, con funciones adivinatorias. Sabemos que existen símbolos vascones con un significado mágico que no era empleados como letras. Uno de ellos, el más conocido, el más poderoso, es el lauburu, la rueda solar o esvástica vasca. En las celebraciones del Solsticio de Verano en el País Vasco, aún hoy, se suele quemar el lauburu del mismo modo que el Ásatrú se quema la rueda solar y con el mismo significado. El principio es el mismo, energías “secretas” o “misteriosas” que los hechiceros representaron en un sigilo y que se conocían a nivel popular de manera simplificada, pero sólo unos cuantos conocían con un significado esotérico más profundo.

Lauburu

Las Runas Armanen

Una vez explicado todo esto y con una visión más clara de lo que realmente son las runas, podemos explicar quizás el sistema rúnico más esotérico de todos, las runas armanen. Como hemos dicho anteriormente y a estas alturas ya debería estar claro, existieron muchas más runas aparte de las usadas en los sistemas de escritura, con un significado mágico y esotérico. Las runas empleadas en la escritura se mantuvieron a nivel popular aunque poco a poco dejaron de usarse en favor del alfabeto latino y sólo pervivieron en algunos códices escandinavos a finales de la Edad Media, la mayoría de los cuales fueron destruidos por los protestantes al estar escritos en el lenguaje del Diablo en una ola de fanatismo durante la Reforma.

Sin embargo, otras runas, las especialmente poderosas, tuvieron que ser encriptadas en la simbología o cifradas en los poemas escáldicos para huir de las persecuciones de Carlomagno. Por eso la simbología medieval, al igual que los edificios cristianos de la época, sobre todo iglesias y catedrales, están plagados de simbología oculta pagana. Hoy tenemos la concepción de los trovadores medievales como simples “cuentacuentos”, pero lo cierto es que los poetas, bardos o escaldos eran los transmisores de la tradición y los mitos y tenían un papel religioso en la vieja Europa antes del cristianismo. Por eso cifraron la sabiduría ancestral en canciones populares y en poemas, evitando así que se perdiese para siempre.

escaldo 2

Fueron pasando los siglos y la antigua sabiduría rúnica permaneció oculta en los cuentos y canciones populares, en las sagas y en las obras literarias dentro del género de la épica medieval; así como en la simbología esotérica de las catedrales y otros edificios cristianos, cuyo verdadero significado sólo conocían unos cuantos iniciados en sociedades secretas. Una de esas sociedades secretas, conocedoras de los secretos de la geometría sagrada y de la construcción de templos, sería el embrión de los futuros masones. En gran medida, estos artesanos constructores de edificios, pertenecían a la etnia maldita de los agotes. Los agotes, según uno de sus posibles orígenes, descenderían de godos arrianos o paganos que habían mantenido la vieja sabiduría y la aprovecharon para la construcción de edificios con este significado mágico. La antigua sabiduría pagana afloraría en la Edad Media en la forma de múltiples herejías cristianas y finalmente, pese a todas las persecuciones, se mantendría en sociedades secretas dentro de la alta sociedad; o camuflada a nivel popular en leyendas y otras expresiones folclóricas o superficiales.

En el siglo XIX, dentro del contexto del Romanticismo y de la recuperación cultural de las viejas tradiciones, de la investigación en el folclore y la tradición popular de los pueblos y de ese gusto por lo paranormal, lo sobrenatural y lo oculto en definitiva, muchos ocultistas y estudiosos bucearon en las raíces europeas más allá del cristianismo, lo que se conoce como el goticismo. Este movimiento fue especialmente fuerte en Alemania e Inglaterra, en menor medida en Francia y otros lugares, pero estuvo presente en toda Europa. En Alemania tuvo un especial esplendor con el auge del nacionalismo y el pangermanismo, fue el resurgir de las viejas tradiciones, la mitología germánica, el estudio de la lengua y la historia alemanas… podemos decir que el siglo XIX fue una edad de oro culturalmente hablando en Alemania, con la recopilación de cuentos de los hermanos Grimm, la obra musical de Wagner o Brahms, la obra literaria de Goethe, la aparición de los filósofos alemanes, el cine expresionista alemán, figuras como Friedrich en la pintura… sería innumerable nombrar a la cantidad de figuras de aquella edad de oro de la cultura alemana.

El caminante sobre un mar de nubes -Caspar David Friedrich

Uno de los ocultistas estudiosos de la vieja religión germánica durante el siglo XIX fue Guido von List. Von List, junto con otros runólogos, investigó las runas dentro de su carácter esotérico y mistérico, más allá de su función meramente utilitaria como sistema de escritura. Llegó a un conocimiento más profundo de ellas desde esta perspectiva y trabajó para recuperar la religión y cosmovisión germánicas dentro del contexto nacionalista. Guido von List formaba parte del movimiento völkish, que le dio al nacionalismo alemán un carácter étnico muy diferente al del nacionalismo cívico surgido de la Revolución Francesa. Dentro de la recuperación de la cultura germánica, Guido von List profundizó en la cosmovisión espiritual de los germanos, al considerar que el judeocristianismo era una religión foránea y ajena al alma germánica. El siglo XIX está considerado “el siglo de la Historia” y, entre otras cosas, el Romanticismo rompió con la hegemonía de la cultura Clásica, griega y romana, que había dominado durante la Ilustración y el Renacimiento, potenciando el estudio de los pueblos germánicos, celtas, eslavos… sin lo cual esta recuperación nunca hubiera sido posible. Guido von List le dio un carácter esotérico y mágico a su investigación, dado que era un ocultista, y escribió su obra La Religión de los Ario-Germánicos recuperando la vieja religión, a la que llamó wotanismo y siendo, junto con otros, uno de los pioneros de la recuperación del Ásatrú.

Guido von List

Para Guido von List, los hermiones (uno de los tres grandes grupos en los que estaban agrupadas las tribus germánicas) eran la tribu con ese conocimiento sacerdotal ancestral sobre las runas. No es que el resto de tribus no tuvieran una clase sacerdotal, sino que los hermiones, de alguna manera, eran los más especializados. Algo similar a lo que sucede en la Biblia con las diferentes tribus hebreas, siendo la tribu de Leví, llamados levitas, los que conformaban el grupo sacerdotal dentro del antiguo Israel, siendo el Levítico el libro bíblico que habla de las leyes referidas a los sacrificios, la consagración de sacerdotes y las leyes referidas a la pureza y santidad. Para von List, un papel similar lo desempeñaron los hermiones en la antigua Germania.

Por ese motivo, deseando recuperar la antigua tradición, Guido von List desarrolla la filosofía que se conoce como armanismo, creando la Orden Armanen como una sociedad ocultista dedicada al estudio de las runas y de la antigua sabiduría ancestral. Durante una operación de cataratas, Guido von List quedó ciego por unos meses y fue durante ese tiempo cuando redescubre las runas que él considera primigenias. Basándose en el poema del Rúnatal, el más antiguo de los poemas rúnicos que narra cómo Odín consigue las runas, Guido von List elabora un sistema conocido como runas armanen. El futhark armanen consta de dieciocho runas, asociadas cada una de ellas a uno de los dieciocho conjuros que narra el poema. Para ello utiliza las dieciséis runas del futhark joven más dos runas que considera cifradas y ocultas.

runas armanen círculo

Guido von List hace este descubrimiento en 1902 y publica El Secreto de las Runas en 1908. La última de las runas armanen, gibor, es una runa esotérica con una fuerte carga mágica, similar tanto en forma como en significado a la esvástica o fylfot, usada durante la Edad Media como un símbolo de protección de los campesinos frente a los lobos, razón por la que se conoce como wolfsangel y es un símbolo bastante común en la heráldica alemana. El lobo, desde un punto de vista simbólico, representa el peligro en general.

wolfsangel 2

Guido von List sostiene que esta runa fue encriptada en la heráldica al igual que otras runas y que muchas de las cruces cristianas en realidad ocultan esta poderosa simbología. Sirva como ejemplo, la Cruz de Malta.

cruz de malta runa gibor

El sistema armanen ha sido criticado precisamente por esa interpretación superficial de lo que realmente son las runas, pues si son vistas como meros signos de escritura, desprovistas de su carga mágica y esotérica, el armanismo y la doctrina de Guido von List en general no se comprenden. Sin embargo este sistema, que va más allá de un sistema de adivinación, constituye quizás el grado más elevado de conocimiento rúnico. Por desgracia la obra de Guido von List no está tan traducida como otras y es de muy difícil acceso en castellano.

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